
La revolución que nació callada… pero retumbó para siempre ⚽🔥
Hay historias que no arrancan con gritos ni titulares gigantes. Hay historias que empiezan suavecito, casi tímidas… pero cuando vos menos pensás, ya te tienen agarrado del cuello. Y una de esas es la de cómo Francisco “Pacho” Maturana terminó cambiando, literalmente, el destino del fútbol colombiano.
Porque sí, lo hemos escuchado mil veces:
“Maturana revolucionó el fútbol en Colombia.”
Pero entre tanto mito, tanta frase repetida y tanto romanticismo criollo… ¿qué fue lo que realmente pasó? ¿Por qué este man es tan importante? ¿Qué hizo para que todavía hoy, en pleno 2025-II, sigamos hablando de él como si fuera un antes y un después?
Respirá… que te lo voy a contar de a poquito, como va la buena historia. 😎
El país que jugaba sin identidad
A finales de los 70 e inicios de los 80, Colombia tenía talento, claro que sí, pero ese talento andaba suelto, desordenado y sin una idea colectiva. Era un fútbol más de aguantar, de correr, de pelear… una cosa casi heroica, pero muy primitiva.
La selección iba a los torneos a “ver qué pasaba”.
Los clubes jugaban a lo que saliera.
Y al futbolista colombiano lo veían como puro “lírico”, pero sin capacidad táctica.
En esa época nadie hablaba de un estilo colombiano. Eso simplemente no existía.
Hasta que apareció el hombre de Quibdó. Tranquilo, pausado, silencioso… pero con una claridad absurda:
el fútbol colombiano tenía técnica natural. Lo que faltaba era idea.

El primer paso del cambio: confiar en el balón
La mayor revolución de Maturana no fue táctica, ni estratégica… fue mental.
Él le dijo al jugador colombiano algo que nadie se atrevía a decirle:
“Usted puede jugar de tú a tú contra cualquiera.”
El cambio empezó ahí.
En convencer a un país entero de que podía competir sin esconder su talento, sin renunciar al toque, sin pedir perdón por querer jugar bonito.
Y eso, hermano, para la época era un sacrilegio. 😅
Mientras Suramérica apostaba por garra y choque, Maturana apostó por estética, por construcción, por tener la pelota.
Ese pensamiento terminó metiéndose en la cabeza del país, como una canción que no se vuelve a ir.
Atlético Nacional: la chispa que incendió todo
Pero una idea necesita un laboratorio.
Y ese laboratorio fue Atlético Nacional.
Con Pacho al mando, Nacional empezó a jugar un fútbol diferente:
toque, movilidad, pausa, valentía, inicio desde atrás, laterales ofensivos, un arquero que jugaba como líbero (gracias Higuita 🙏), volantes con salida limpia y delanteros que no solo corrían… pensaban.
Era una locura para la época.
Muchos pensaron que eso nunca iba a servir en torneos bravos.
Hasta que sirvió.
Y no de cualquier manera…
Libertadores 1989.
La primera para un club colombiano.
La prueba definitiva de que el fútbol colombiano sí podía pararse en la mesa grande sin cambiar su esencia.
Ese título no solo fue un trofeo:
fue una certificación continental del nuevo ADN colombiano.
El contagio: cuando la Selección empezó a creer
Lo que ocurrió con Nacional saltó inmediatamente a la Selección.
Pacho tomó el timón y llevó ese mismo estilo, ese mismo valor, esa misma confianza… al equipo de todos.
Italia 1990 fue la explosión mediática del cambio.
Un equipo que no se arrugó, que tocó con paciencia, que se atrevió… y que regaló un gol a Alemania que todavía vibra en el ADN del fan colombiano:
Rincón, minuto 92, pase de Valderrama… y el mundo se paró.
Ese gol es la firma perfecta de Maturana:
construcción desde atrás, asociaciones, inteligencia colectiva y cero miedo.
No fue casualidad.
Fue la consecuencia.

La frase que cambió todo
De Maturana hay una línea que pasará a la historia:
“Ganar es lo más importante… pero no es lo único importante.”
Esa frase fue un terremoto cultural.
Porque no decía que ganar no importara —al contrario— sino que había un camino, una identidad, una dignidad futbolística.
El fútbol colombiano dejó de ser un sobreviviente y empezó a ser un protagonista.
El legado que no envejece
¿Y por qué, en pleno 2025-II, seguimos diciendo que Maturana cambió el fútbol colombiano?
Porque su impacto no fue solo táctico:
fue estructural, cultural, emocional y mental.
Su legado está en:
🔹 El estilo colombiano: toque, asociación, pausa, inteligencia.
🔹 Las generaciones de técnicos que formó: Bolillo, Suárez, Lara, muchísimos más.
🔹 La mentalidad del jugador: nunca más sentirse pequeño.
🔹 El respeto internacional: Colombia dejó de ser sorpresa y pasó a ser propuesta.
🔹 El orgullo del balón: esa creencia de que podemos jugar bien… porque somos buenos para eso.
Si hoy hablamos de técnicos que apuestan por la pelota, si exportamos volantes creativos a Europa, si la Selección tiene una identidad técnica que vende…
es porque hubo un señor que un día dijo:
“Vamos a jugar como sabemos.”
Y tuvo el valor de sostenerlo.

En resumen… sí, Maturana cambió el fútbol colombiano
Y lo cambió desde donde realmente importaba:
la cabeza, el corazón y la esencia de nuestra forma de sentir el juego.
Por eso su nombre no es solo historia.
Es fundamento.
Es identidad.
Es punto de partida.
Y aunque hoy el fútbol sea más veloz y físico, la raíz del estilo colombiano sigue oliendo a Maturana.
A toque.
A atrevimiento.
A dignidad.
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Acá no contamos fútbol…
lo vivimos a lo colombiano. 🇨🇴🔥⚽