
Cuando uno escucha “El Glorioso” en el FPC, la mente se va directo pa’ la frontera. Y no es casualidad. En Colombia, pocos equipos cargan un apodo tan potente, tan lleno de historia, tanto de sufrimiento como de orgullo. Pero… ¿de dónde salió ese nombre? ¿Es puro aguante o hay historia detrás?
Calma, que ya te la cuento. 😎
Desde sus primeros años, el Cúcuta Deportivo fue un club que se destacó por hacer mucho con muy poco, por mantener viva una pasión en una región donde el fútbol es casi un acto de resistencia cultural. Su fundación en 1924 prácticamente lo ubica entre los clubes más antiguos del país, algo que ya de entrada le suma jerarquía histórica. Sin embargo, el apodo no nació solo de tener años encima, sino de la manera en que se ganó el respeto en la cancha y fuera de ella.
A mediados del siglo XX, cuando el fútbol colombiano vivía la famosa época de El Dorado, Cúcuta no tenía las figuras rimbombantes de otros equipos, pero sí tenía algo que muy pocos podían igualar: mística, huevos, sacrificio, y una afición que hacía temblar el General Santander incluso sin micrófonos de ambiente. Esa identidad forjó un respeto durísimo entre rivales, prensa y jugadores, lo que llevó a que los propios hinchas comenzaran a llamarlo “El Glorioso” como una forma de orgullo y reivindicación.
Pero el apodo también se cimentó con logros concretos.
Por ejemplo:
⭐ La campaña legendaria de 2006
Ese fue el año en que el país entero entendió por qué Cúcuta es Cúcuta. Ese equipo —liderado por figuras como Blas Pérez, Macnelly Torres, Rodrigo Saraz, Jairo “Tigre” Castillo y el mítico técnico Jorge Luis Pinto— no solo jugaba bien: jugaba bonito, jugaba con alma, jugaba con rabia bien administrada.
Ese semestre ganaron la estrella del 2006-II, el primer título de liga en su historia profesional. Y cuando cualquiera hubiera pensado que ahí acababa la épica, lo que vino después fue aún más grande.
⭐ La Libertadores 2007: la gloria internacional
Ese Cúcuta se metió entre los cuatro mejores de América.
Repito: entre los cuatro mejores de América.
Le metieron baile a equipos grandes, fueron localías temidas, y por un momento el continente se rindió ante un club sin chequera pero con corazón de gigante.

Hasta hoy, lo de ese semestre nadie se lo puede quitar a la frontera, y fue uno de los momentos donde el apodo “El Glorioso” se volvió literal, histórico, incuestionable.
Pero ojo:
Este sobrenombre también nació del aguante en los momentos duros.
Porque si algo representa al Cúcuta es que ha caído y se ha levantado más veces que cualquiera. Quiebras, sanciones, descenso, crisis institucionales… y aun así, temporada tras temporada, renace. Y esa resiliencia no es solo un rasgo: es una gloria en sí misma.
El hincha rojinegro no abandona, no negocia su amor, no es tibio.
El Cúcuta es glorioso no porque todo le salga bien, sino porque se ha negado sistemáticamente a desaparecer, incluso cuando parecía condenado a eso.
Entonces, ¿por qué “El Glorioso”?
Porque es un equipo que ha construido su identidad con:
🔥 Historia
🔥 Aguante
🔥 Logros inesperados
🔥 Campañas inolvidables
🔥 Resiliencia en la adversidad
🔥 Una hinchada que no le teme a la vida ni al desierto futbolístico
Ese apodo no es marketing.
Es sangre.
Es frontera.
Es historia viva del FPC.
Y si hay un club en Colombia que se lo merece de principio a fin… es el Cúcuta Deportivo.

Si te gustó esta historia, parcero, no te vayas sin compartir este artículo con ese amigo cucuteño que siempre dice que “los rojinegros tenemos más aguante que cualquiera”.
Y si querés más historias épicas del FPC, seguí conectado con Desde La Tribuna, donde el fútbol se vive como debe ser: de frente, sin miedo y con mucha pasión. ⚽🔥