
Hay historias del fútbol colombiano que parecen inventadas por algún guionista creativo, de esos que se emocionan y exageran para subir el rating. Pero no, esta pasó de verdad, en carne y hueso, allá cuando el fútbol todavía era más sentimiento que cámaras HD, y cuando Willington Ortiz, el “Rey del Recorte”, era el tipo que hacía temblar defensas con solo tocar la pelota.
Y sí, esta historia empieza con una lesión… pero termina con una jugada que no fue dentro de la cancha, sino en la cabeza de los rivales 😏.
El misterio que empezó en el calentamiento
Dicen que Willington ya venía tocado de una pierna, la derecha, con una molestia que cualquiera habría usado como excusa para no jugar. Pero el “Negro” Ortiz no era cualquiera: ese man necesitaba el fútbol como un cantante necesita el micrófono. Era su escenario, su show, su magia.
Antes de empezar el partido, lo vieron salir al calentamiento con una venda gruesa. Nada raro.
Pero cuando se acercaron los fotógrafos, los recogebolas, los curiosos, y hasta un defensa rival que siempre buscaba información como espía… se dieron cuenta de algo raro:
las dos piernas estaban vendadas 😳.
Un niño alcanzó a decirle al papá:
—¿Se dañó las dos piernas?
Y el papá solo respondió:
—No, chino… ese es Willington. Algo se está inventando.
Un truco digno del potrero
Y así era. Willington estaba lesionado solo en una pierna, pero se vendó la otra para despistar a los rivales, para que no supieran a cuál irle, para que dudaran.
Y el que duda frente a Ortiz… pierde.
En los años 70 y 80, cuando él brillaba con Millonarios, con Cali y con la Selección, el fútbol no tenía VAR, no tenía 14 cámaras, ni GPS, ni drones. Era puro colmillo, pura intuición, pura picardía. Y en ese mundo, Willington era un tiburón en un acuario.
La vendada falsa se volvió su pequeña jugada maestra, una gambeta mental.
Los defensores entraban fuerte… pero indecisos.
Y mientras ellos pensaban, él hacía lo que mejor sabía hacer: dejar tirados a tres, cuatro, o cinco en un espacio de dos metros 😮💨.

Los rivales no sabían qué hacer… literal
Imaginate estar en la cancha, viendo a Willington venir con la pelota y no saber a cuál pierna irle.
¿Le marcás la derecha? ¿Le cerrás la izquierda?
¿O mejor lo dejás pasar y rezás?
Muchos defensores de esa época lo dicen sin pena:
“Cuando ese man agarraba la pelota, el plan era simple: que no te humille”.
Pero con las dos piernas vendadas, el miedo era doble. Y Willington lo sabía. El cuento dice que incluso un central murmuró a su arquero:
—Hermano, si le entro duro y le pego a la pierna buena, quedamos mal. Si le pego a la mala, quedamos peor.
Ortiz se relamió. Era su zona de confort: el caos del rival.
La guinda del pastel: jugó bien, y jugó lesionado
Lo impresionante no fue solo el truco.
Lo impresionante es que jugó lesionado y aún así fue figura.
No era humo, no era mito urbano: la gente en la grada, los periodistas de la época y hasta sus propios rivales confirmaron la historia.
Willington Ortiz era así: medio lesionado rendía como otros en 100%.
No por fuerza, sino por talento.
No por potencia, sino por cabeza fría.
Y no por correr más, sino por decidir mejor.
Por eso su nombre pesa tanto hoy
La historia de las vendas dobles es solo una de muchas, pero simboliza lo que fue:
- un jugador que jugaba con el cuerpo
- con el alma
- y también con la mente 💡
Willington dominaba el balón, los tiempos y también la narrativa del partido. Podía inventarte un regate nuevo o inventarte una mentira visual para tenerte confundido. Un mago completo.
Cuando hoy se habla de él como “uno de los tres mejores jugadores colombianos de todos los tiempos”, no es nostalgia.
Es justicia histórica.
La magia no siempre está en la gambeta… a veces está en la cabeza

Hoy el fútbol es distinto. Los jugadores tienen GPS, estadísticas avanzadas, análisis de rendimiento.
Pero ninguno podría replicar lo que hizo Willington aquel día: engañar a todo el mundo con un rollo de vendas.
Y eso, parce, es lo que lo convierte en leyenda.
Un jugador distinto, atrevido, astuto, genial.
Un crack sin manual.
Un crack desde el potrero.
Un crack que jugó lesionado… y engañó a todos 😎⚽.
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