
Hay jugadores de los que se habla todo el día, que salen en memes, que prenden las redes, que llenan titulares. Y hay otros… otros que no hacían ruido, pero que cuando pisaban la cancha, hermano, el fútbol se acomodaba solito a su alrededor.
Ahí entra él: John Harold Lozano Prado, el caleño que no buscó brillar con lujos, sino con algo más difícil: inteligencia, orden y jerarquía. 🤫⚽
Desde que arrancó en el América, allá en 1991, ya había un rumor raro en el ambiente: “el pelado Lozano juega como si tuviera treinta encima”. Y sí, era verdad. Ese man parecía que la cancha ya la había recorrido mil veces, que sabía dónde caía cada rebote, que escuchaba el fútbol como si fuera música.
Pero eso apenas era el prólogo.
UN TALENTO QUE AMÉRICA SOLTÓ AL MUNDO 🔥
Harold nació el 30 de marzo de 1972 en Cali, en plena era dorada del fútbol vallecaucano. Y su debut no pudo ser más poderoso: América de Cali, campeón, y él ahí, aportando desde un mediocampo lleno de fieras.
Después daría el salto a su primera aventura internacional: el Palmeiras en 1995. No duró tanto, pero eso abrió una puerta todavía más grande: el Club América de México. Ahí sí que empezó a sonar su nombre fuera del país.
Lo curioso es que Lozano nunca fue de farándula. Él no pedía reflectores, pero los reflectores lo encontraban. Era demasiado bueno para esconderse.

EUROPA, EL LUGAR DONDE SE VOLVIÓ PATRÓN 🇪🇸✨
Y entonces llegó España.
Llegó el Real Valladolid.
Llegó la hora de que Colombia tuviera otro embajador silencioso, de esos que no buscan titulares pero se ganan respeto.
Entre 1996 y 2002, Harold no solo jugó: se convirtió en un ícono del mediocampo pucelano. Más de 150 partidos, temporadas completas como titular, entrenadores que confiaban ciegamente en él.
Si había que cortar, cortaba.
Si había que distribuir, distribuía.
Si había que meter carácter… pues Lozano tenía carácter hasta para regalar.
Los hinchas lo querían porque era ese tipo de jugador que no te hace diez caños, pero te salva veinte partidos.
Y cuando parecía que ya había hecho todo, apareció una oportunidad que cambiaría su carrera para siempre.
LA COPA DEL REY QUE LE PUSO CORONA 👑❤️
El RCD Mallorca lo fichó para la temporada 2002–2003, y ahí pasó lo que muchos no imaginaban: Harold levantó el título más importante de toda su trayectoria profesional.
La Copa del Rey 2003.
Sí, esa misma que ganaron con un equipazo donde estaban Samuel Eto’o, Walter Pandiani, Ariel Ibagaza… un montón de cracks que hoy son historia del fútbol.
Y entre ellos, un colombiano serio, sobrio, sin ego, pero absolutamente clave: Harold Lozano.
No todos los jugadores de su época pueden decir que levantaron un título europeo. Harold sí.

SELECCIÓN COLOMBIA: EL GUERRERO QUE NO FALLÓ 🇨🇴🦁
Entre 1993 y 2005, Lozano se puso la camiseta de la Selección 48 veces y marcó 3 goles.
No era el más mediático, no tenía la idolatría de Valderrama, Rincón o Asprilla… pero cuando el equipo necesitaba equilibrio, ahí estaba él.
Jugó dos Copas del Mundo:
- USA 1994
- Francia 1998
Y varias Copas América. Era ese volante moderno antes de que en Colombia entendiéramos qué era un volante moderno: mixto, inteligente, seguro, maduro.
DESPUÉS DEL FÚTBOL: EL MAESTRO 🎓⚽
Cuando se retiró en Pachuca en 2004, no se fue a descansar ni a vivir de los recuerdos. Harold abrió su escuela de fútbol en Cali, enfocada en formar pelados con disciplina y valores.
El hombre siempre fue serio en la cancha… y fuera de ella, también.
EL PUNTO CUMBRE: EL REY SILENCIOSO DE UNA ERA 🔥👑
Cuando uno revisa la historia del fútbol colombiano, aparecen nombres ruidosos, gigantes, inolvidables. Y entre esos, sin armar bulla, se mete Harold Lozano:
el mediocentro que entendió el juego como pocos, el que hizo carrera donde otros no pudieron sostenerse, el que levantó una Copa del Rey, el que jugó dos Mundiales, el que fue vital sin necesidad de gritarlo.
A veces, los reyes no necesitan corona, necesitan cancha.
Y Harold tuvo de sobra.

¿Querés más historias frescas, verídicas y llenas de sabor del FPC?
Seguí leyendo Desde La Tribuna y dejame en comentarios qué jugador histórico querés que destripemos con todo el flow.