
En el fútbol colombiano hemos tenido cracks, estrellas, personajes… y luego está ese combo selecto de jugadores que rompen cualquier molde. Y sí, ahí aparece él: Eudalio Antonio Arriaga Blandón, el delantero antioqueño que, con una zancada medio rara, terminó siendo campeón de América con la Selección Colombia y protagonista de una de las anécdotas más insólitas vividas por un futbolista colombiano en Argentina.
Pero antes de meterle pecho al cuento, dejemos algo claro desde ya: sí, Eudalio tenía una dismetría real —una pierna más corta que la otra—, confirmada por él mismo en entrevistas y documentada en medios como El Cinco Cero, Pulzo y El Tiempo. Y aun así, con ese “defecto”, el hombre corría como si tuviera cohetes en los guayos.
Esa rareza biomecánica, lejos de frenarlo, terminó convirtiéndose en su firma, en esa cosa que hacía que los defensas no supieran pa’ dónde iba a enganchar. Y aquí empieza la historia sabrosa. 😎
Turbo, Nacional y el origen del “cojito que hacía goles” 🌪️🟢
Eudalio nació en Turbo, Antioquia, el 20 de septiembre de 1975. Como tantos pelados del Urabá, creció entre potreros, arena caliente y un balón que no pedía permiso. Pero claro, él tenía algo distinto: una zancada desigual que, lejos de hacerlo ver torpe, le daba un ritmo rarísimo, como si driblara con un pequeño amague natural en cada paso.
Cuando llegó a Atlético Nacional, los profes notaron la diferencia física, pero también notaron la potencia. El “cojito” tenía un arranque explosivo y un cambio de ritmo absurdo. Jugó en Nacional, Junior, Envigado, Once Caldas, Pereira y, en general, rodó por buena parte del FPC dejando la misma impresión: este man no juega bonito… pero juega demasiado bien.
La Selección Colombia: cuando el “cojito” se volvió campeón 🏆🇨🇴
Ahí donde mucha gente veía una limitación, los técnicos de Selección vieron una virtud. Arriaga fue convocado entre 2001 y 2004, nada menos que en la época donde Colombia levantó su único título oficial de mayores: la Copa América 2001.
Lo curioso es que, pese a su fama de “cojo”, nadie podía frenar la potencia con la que llegaba al área. Ese estilo impredecible hacía que los defensas se quedaran mirando como preguntándose: ¿y este a qué juega?
A lo que jugaba era sencillo: a correr, a atacar los espacios y a aparecer en los momentos clave.
Y sí, quedó en la historia como campeón de América. Cojo, disparejo… pero campeón. Mucho más que miles de piernas perfectamente simétricas que pasaron por la selección.

La anécdota en Argentina: cuando confundieron su dismetría con una lesión 🇦🇷🤣
Ahora viene la joya. La anécdota que más ha marcado su carrera fuera de Colombia ocurrió en Argentina, durante un amistoso internacional cuando jugaba con la Selección.
Resulta que, apenas empezó el partido, los comentaristas argentinos comenzaron a decir al aire:
— “Che, ¿y ese delantero colombiano por qué renguea tanto? ¿Entró lesionado?”
No faltó el que dijera que el técnico colombiano estaba loco por mantenerlo en cancha. Incluso se especuló que lo iban a reemplazar por “estar cojo”.
Pero la realidad era otra: Eudalio no estaba lesionado… él simplemente caminaba así.
Con el pasar de los minutos, los narradores comenzaron a sorprenderse porque el “rengo” les estaba ganando todos los sprints a sus defensores. Uno soltó la frase que quedó para la historia entre quienes recuerdan esa transmisión:
— “¡Pero si el cojo es el más rápido de todos, viejo!”
Ese día, Arriaga dejó a los argentinos mirando pa’l techo. No porque hiciera goles, sino porque entendieron que ese movimiento que parecía una lesión… era su arma secreta.
La dismetría que se volvió ventaja 🦵⚡
Según entrevistas, Eudalio tenía una pierna entre tres y seis centímetros más corta que la otra. Eso generaba un pequeño “brinco”, una irregularidad constante en su carrera que hacía que los rivales nunca supieran en qué momento iba a cambiar de ritmo.
El físico “menos perfecto” lo volvió más difícil de anticipar.
La mecánica extraña lo convertía en un delantero incómodo, de esos que uno cree que va a ir para un lado… y termina arrancando para el otro.
La ciencia puede decir mucho, pero en la cancha la verdad la dicta la pelota.
Y la pelota siempre le cayó bien al “cojito”.

El legado de un jugador distinto ⭐
Con el paso del tiempo, el apodo quedó como una marca de cariño. En redes sociales muchos lo recuerdan como “el Gerrincha colombiano”, no solo por la dismetría, sino porque ambos transformaron una condición física en un diferencial futbolístico.
Eudalio Arriaga no fue el delantero más técnico.
Tampoco fue el más elegante.
Pero sí fue un jugador que rompió prejuicios, que se metió a una Copa América y salió campeón, y que en Argentina los dejó opinando cosas durante semanas.
Hay futbolistas que construyen su legado a punta de títulos.
Otros, a punta de talento.
Eudalio lo construyó a punta de personalidad.
Y eso, en este país futbolero, vale oro.
¿Querés más historias sabrosas, diferentes y reales del FPC?
Seguime en Desde La Tribuna y compartí este artículo con ese parcero que todavía dice que “el cojito no jugaba bien”.
¡Aquí desmontamos mitos con fútbol del bueno! ⚽🔥🇨🇴