Hay partidos que no se juegan… se sobreviven. Hay finales que no se olvidan… se sienten en el pecho como un golpe seco, aunque hayan pasado décadas. Y si hay un capítulo que América de Cali carga como una cicatriz eterna, es ese: la noche de Santiago donde la Copa Libertadores de 1987 se le escapó literalmente en el último minuto.Sí, el último. El 120.El que ni los guionistas más crueles se atreven a escribir. 😔⚽Pero vayamos desde el comienzo, porque esta historia no se puede soltar de golpe. Hay que cocinarla a fuego lento, como se viven las tragedias…
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